sábado, 16 de mayo de 2009

Santo perdón: Pata eCumbia 1 / Santa Fe 1


Llegaba la Copa de Oro y con esto uno de los grandes clásicos que hemos tenido a lo largo de nuestra historia en la Liga: los acólitos de Santa Fe. Era un día extraño, el sol no brillaba con la misma intensidad que otros domingos, se respiraba un aire denso que costaba que entrara libremente por nuestras fosas nasales, hacía un frío que anunciaba tiempos peores, hacía un frío que nos hacía recapacitar que estábamos en Otoño y un frío que al final del partido congeló nuestras ilusiones de llevarnos un triunfo, como Leo Di Caprio en Titanic.

Arribamos al terreno de juego y no sabíamos si era realidad lo que veíamos: una serie de monjes en la cancha, siendo que era domingo en la mañana, el día del señor. Nos preguntábamos si nos habíamos equivocado de lugar, si es que habíamos llegado a una peregrinación, si era una misa de resurrección, si era verdad el vaticinio del Apocalipsis chileno que indicaba el fin de nuestra existencia: la resurrección de Pinochet.
“Aterrados no sabíamos si escapar
Tomar nuestras armas y luchar
Si es que la muerte había de llegar
Me lamentaré porque nunca pude for….. mar una familia, tener descendencia, etc.”

Los monjes se sacaron sus sotanas y vimos que llevaban uniforme de equipo de fútbol al igual que nosotros. Eso nos llevo a tranquilizarnos y entrar a la cancha más relajados, ya que ninguno de los presagios que augurábamos en un comienzo se irían a cumplir.
Comienza el partido y como todo clásico con Santa Fe fue un partido de mucho roce, mucho juego en mitad de cancha, llegadas para uno y para otro lado.

En el primer tiempo el marcador no se movió, hubo llegadas para ambos lados, momentos en que el control del balón lo tuvieron más ellos y momentos en que nosotros dominamos la posesión de la de cuero. La jugada más importante fue una que tuvo Javi y que la pelota en vez de ir a parar en las redes, fue a parar en las costillas del arquero religioso, dejándolo a mal traer. Un par de oraciones a la Virgen María y de vuelta a la cancha. Eso sí, claramente el Señor estaba del lado de ellos, ya que promediando los 15 minutos sufrimos la lamentable lesión del Negro Luís, quien recibió la oportuna pero inexperta atención del médico de la Liga.

El segundo lapso fue más apasionante, ya que en este lapso se registraron los dos goles del partido, lamentablemente, uno para cada lado. El 1-0 fue obra de un compadre moreno de pelo corto, quién logra escabullirse de la marca de los defensas tras un saque de banda y encara sólo a Bianchi, ganando éste en primera instancia pero tras un rebote, el delantero rival apela llevándose el duelo en una segunda instancia. Qué injusticia, pero bueno así es la vida y había que seguir no más. El 1-1, a la postre resultado final, fue obra de Pablo tras insistencia, igual que el primer gol, le atajan el tiro y el arquero da rebote dejando la pelota servida para igualar el marcador.

El final del partido fue dramático, algo así como las Cruzadas, en que se enfrentaban los musulmanes cumbieros frente a los católicos. De nuevo nos volvió a pesar la falta de finiquito, fueron una tras otra las jugadas que nos perdimos frente al arco rival. La diferencia es que el partido pasado lo ganamos y éste no, así que el no meter los goles nos pesa mucho más ahora. Un palo del Bilon, un par de ocasiones claras de Pablo, intentos fallidos de Mati, varios cabezazos del Caco, unos pencazos y pechugazos de Javi y nada, absolutamente nada. Cabe destacar que el nivel mostrado por el equipo en el segundo tiempo fue de alto calibre, se dominó a los acólitos en gran parte del lapso, se tuvo ocasiones claras, se tuvo el control del balón, salvo un par de remantes nuestro arquero no tuvo mucha tarea y eso habla de que el equipo va en curva ascendente en su rendimiento. Los goles ya vendrán, lo bueno es que somos protagonistas.

En conclusión, los acólitos deberán rezar varios Padre Nuestro, Ave María, leer San Marcos y San Mateo enteros y aprenderse de memoria Génesis y Pentecostés. La suerte que tuvieron aquel domingo en la mañana no se repetirá.

lunes, 11 de mayo de 2009

Pasajes a Oro: Pata eCumbia 3 / Pibe Cantina 0

Llegó el epílogo de la fase de grupos en la Liga el Asalto de Huechubrava. Junto con esto, la clasificación de Pataecumbia a la Liga de Oro como tenía que ser no más. Nuestro último rival de grupo eran los villeros de Pibe Cantina, conocidos nuestros y con los cuales llevábamos un triunfo por lado, así que este duelo iba a ser el que desnivelara la cuenta para uno de los dos. Por lo mismo, se jugaba con pasión, garra y los dos íbamos a luchar como dos chilenos común y corriente que les ofrecieran un Paúl Vázquez con la licenciada Tetarelli (Susana). En pocas palabras, era el gran duelo.

Pataecumbia iba tranquilo a jugar, más que nada, porque necesitábamos un empate para escalar a oro, pero como nunca ha sido nuestro estilo el jugar a empatar, salimos con todas las ganas de ganar que nos caracterizan. Comenzó el partido con todo. Ambos equipos demostraron sus intenciones de ganar desde el primer minuto. Después de una que otra llegada de ambos equipos llegó la apertura de la cuenta: obra de Fabio quien, tras un centro al área de Pablo, empalmó el balón y lo dejó en las redes. 1-0 para los cumbieros.

Eran un rival duro y lo demostraron, ya que muchas veces durante el partido nos pudieron empatar, sin embargo, nuestro arquero Super(ra)man lo evitó con sólidas tapadas. Por el otro lado, era un despilfarro total el que se vivía. Una tras otra las jugadas que los delanteros azules nos desperdiciamos.

Nota aparte la jugada que se perdió el Bilon sin arquero, donde era más fácil meterla que errar, sin embargo, no contaba con la astucia del defensa Tala (Gastón) que paró el balón en la línea y evitó lo que era un gol seguro. No todo fue un despilfarro, también el arquero pibeño tuvo notables atajadas, debe haber sacado unos 3 a 4 mano a mano. Comenzábamos a entrar en desesperación porque la pelota no entraba de ninguna forma, por esta razón estuvimos casi todo el partido ante la posibilidad inminente que nos empataran.

Sobre el final llegó la tranquilidad y la alegría, tras dos goles muy angustiosos. El 2-0 sale tras un corner rápido que saca el Nico, pasa al Bilon, éste la devuelve y el Nico castiga con un zurdazo rasante que entra pegadito al palo izquierdo del arquero. El 3-0 final lo puso Pablo tras una definición fina, donde se notó su frialdad para definir en el área.

A modo de conclusión, señalar que el equipo realizó una sólida actuación en conjunto, el equipo se ve bien, se afiata, se conoce, se siente cómodo en la cancha. Es un equipo maduro, ya estamos viejos, se nota tanto en el aspecto físico, futbolístico, sicológico, hasta al Tomi le salió pastito en la cancha, así que tenemos que darle fuerte en oro no más y evitar nuestro gran defecto llamado montaña rusa: buen nivel 3 partidos y bajamos el nivel los otros 3. Debemos mantener el rendimiento regular de la fase de grupos.